*TRABAJO FINAL*

UNIDAD I: Antecedentes de la Situación Actual en México
*El periodo de la Institucionalización
*La fase de Desarrollo Estabilizador
*El Desarrollo Compartido
UNIDAD II: Panorama Económico del México actual
*La economía Nacional
*Corporativismo
*Renegociación de la Deuda 1989
*Tratado de Libre Comercio
UNIDAD III: Situación Social
* Política Social
*Programas Sociales
*Los rezagos Sociales
UNIDAD IV: Coyuntura Política Actual del País
*Las reformas de la Legislación
* Proceso Electoral de 1917 y 2000

jueves, 24 de noviembre de 2011

Deuda externa de mexico


La deuda externa  
A principios de los años 1980, una crisis de deuda afectó a México, América Latina, y casi todo el mundo. La combinación de muchos factores económicos, políticos, e históricos provocó que disparara la deuda de los países pobres en esos años. Los países endeudados, empezando por México en 1982, se encontraron incapaces de pagar sus deudas. Entre los gobiernos y organizaciones acreedores, esto fue una "crisis" porque estaban en peligro de no recuperar sus inversiones-pero para los países y los pueblos del Sur, fue una verdadera crisis social, política, y económica.
¿Cuáles han sido algunos efectos de la deuda externa?
Un objetivo básico de los programas neoliberales para los países es liberar fondos públicos para el servicio a la deuda. Servicio a la deuda quiere decir todo el dinero que paga un gobierno a todos sus acreedores, en pagos de interés y de principal. Cuando un gobierno está obligado a destinar sus recursos a pagar la deuda, entonces no puede destinar esos recursos a necesidades sociales, como la salud y la educación.
Por ejemplo, en México, el costo del servicio a la deuda representa el 6,8% del Producto Interno Bruto y el 23,2% de las exportaciones anuales totales. Pero los gastos públicos de México en salud solamente representan el 2,7% del PIB. Según el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, un aumento de 1% de PIB en la cantidad de fondos dedicados a la salud reduce la tasa de mortalidad natal un 24%.
En 1999, México la deuda externa de México fue de US$166.960 millones, o una deuda de US$1.729 por cada mexicano.(
Años
Situación económica mundial
Consecuencias mundiales
Consecuencias para México
1945-1960
Crecimiento con paso firme en la economía global.

Países del Sur regulan sus economías en el interés nacional.
Países del Sur no están industrializados.

Sus economías dependen de la exportación de materias primas.
Proceso de industrialización.

Crecimiento sólido, a una tasa promedia de 6.6%.

La inversión y el control extranjero se regulan.
1960-1975
Movimientos en el Sur para luchar por un comercio más justo, como carteles de productores como OPEP y alianzas de países del Sur como el Grupo de 77.
Sustitución de artículos importados para crecer industrias nacionales.
Sustitución de artículos importados para crecer industria nacional.
1970-1980
Disparan los precios de petróleo.

Países productores de petróleo reciben enormes ganancias (US$310 mil millones para la OPEP entre 1972 y 1977)

Países exportadores de petróleo depositan enormes cantidades en bancos del Norte. ("petrodólares")

Bancos privados y el Banco Mundial empiezan a ofrecer enormes préstamos a países del Sur. Muchas veces estos préstamos apoyan a gobiernos brutales y represivos. Comúnmente, los fondos son malgastados o simplemente robados.
Países del Sur importadores de petróleo pierden ingresos - US$290 mil millones entre 1980 y 1991 - debido a los bajos precios de sus materias primas. Tienen que pedir préstamos para poder seguir importando petróleo.

La deuda de los países importadores de petróleo se multiplica por 5 entre 1973 y 1982, alcanzando a US$612 mil millones).

Países en todo el Sur, con dinero prestado, inician megaproyectos de infraestructura.
México recibe enormes préstamos, con sus reservas de petróleo como colateral.

En la Actualidad: La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) informó que el saldo de la deuda externa del sector público de México ascendió un 240% en los dos primeros meses del 2009.
El incremento de la deuda tiene relación con los 53,329 millones de dólares de recursos contratados por medio de los proyectos de infraestructura productiva con impacto diferido en el registro del gasto, mejor conocidos como Pidiregas, han sido reconocidos plenamente como deuda pública, destaca el periódico La Jornada.
Según el informe sobre Las finanzas Públicas y la Deuda Pública, la deuda externa generada por los Pidiregas se debe al endeudamiento fuera de balance de Petróleos Mexicanos (Pemex), además de que en febrero de este año; el sector público se elevó hasta los 83, 649.1 millones de dólares, teniendo en cuenta que apenas en diciembre de 2008 eran tan sólo 24, 319.4 millones de dólares.
Con respecto al anuncio del presidente Felipe Calderón y su requerimiento financiero al FMI, marcará la quinta ocasión en 33 años en que el gobierno de México recurre al FMI en busca de apoyo, la razón de dicho préstamo viene por una devaluación de 29% en el tipo de cambio entre octubre de 2008 y ayer. El triángulo devaluación, fuga de divisas y FMI parece repetirse, pero ahora con un nivel de reserva cercano a 80 mil millones de dólares. (El Semanario Agencia, ESA)

CORPORATIVISMO


El corporativismo es un sistema de organización o pensamiento económico y político que considera a la comunidad como un cuerpo sobre la base de la solidaridad social orgánica, la distinción funcional y los roles entre los individuos. El término corporativismo procede del latín corpus que significa cuerpo. En el uso contemporáneo, el corporativismo es utilizado comúnmente como un término peyorativo contra la política dominada por las corporaciones y los negocios. Un caso de corporativismo económico colaborativo con sindicatos débiles existe en Japón. En cuanto al corporativismo económico, la versión japonesa difiere en gran medida del corporativismo europeo que incluye a los sindicatos como una parte integral del corporativismo.
El corporativismo está relacionado con el concepto sociológico de funcionalismo estructural.La interacción social corporativa es común entre grupos de parentesco tales como las familias, clanes y etnias. Fuera de los seres humanos, ciertas especies animales son conocidas por exhibir una fuerte organización social corporativa, como es el caso de los pingüinos. En la ciencia, las células en organismos son reconocidos al involucrar una organización e interacción corporativa.
Los puntos de vista corporativistas de comunidad e interacción social son comunes en muchas religiones mundiales principales, tales como el budismo, el cristianismo, el confucionismo, el hinduismo y el Islam.
Los modelos corporativistas formales se basan en el contrato de grupos corporativos, tales como afiliación agrícola, de negocios, étnica, laboral, militar, científica o religiosa, en un cuerpo colectivo. Los países que mantienen sistemas corporativistas típicamente utilizan una fuerte intervención estatal para dirigir políticas corporativistas. El corporativismo ha sido utilizado por muchas ideologías del espectro político, incluyendo el absolutismo, colectivismo, conservadurismo, fascismo, progresismo, reaccionismo, socialdemocracia, socialismo y sindicalismo. http://es.wikipedia.org/wiki/Corporativismo

miércoles, 23 de noviembre de 2011

La economía Nacional- Estado de Bienestar y Estatismo


Un estado de bienestar no sólo tiene la responsabilidad normal de un gobierno que cuida los derechos de los ciudadanos, especialmente sus libertades (un estado de derecho) —también se adjudica la responsabilidad de brindarle servicios adicionales como seguridad social, vivienda, educación y otros, como pensiones, energía, diversión pública, transporte, guarderías infantiles y otros más, con la idea de que eso logra elevar la calidad de vida de las personas.
La consecuencia lógica de esa ampliación de las responsabilidades gubernamentales y del número de burócratas, es la necesidad de mayores recursos propiedad del gobierno —cosa que requiere necesariamente de impuestos más altos a los que se pagarían dentro de un sistema que no fuera de bienestar.
Los ciudadanos pagan altos impuestos, los que sirven para pagar a la burocracia que después da el servicio al ciudadano, como atención médica o educación.
Un estado de bienestar, por esa característica, es un tipo de gobierno de poder concentrado y muy grande. Por eso muy opuesto a las creencias liberales que sostienen la idea de un gobierno de poderes más limitados y menos costosos.
Los gobiernos de bienestar poseen más poder que los que no lo son por los mayores impuestos que reciben y por ser los principales o únicos oferentes de servicios que piensan son primordiales —son esos gobiernos los responsables del bienestar de sus ciudadanos.
El estado benefactor también llamado Estado del Bienestar; asegura la protección social, entendida esta mediante derechos tales como: la sanidad, la vivienda, la educación, los servicios sociales, las pensiones de jubilación o la protección del empleo o del empleado.
    • Estado Benefactor
    • La entrada del radicalismo al gobierno
    • No significo-cambios-en organización del sistema educativo
    • Propuestas-criticar- aspectos- elitista y restrictivos- modelo
    • reclamar- mayor participación
    • Nuevos actores- encargados- cuestionar la legitimidad-estado
    • Surge – KEYNESIANISMO- intervención activa del estado en la economía. Rasgos
Económico: abandono la idea- capitalismo- concepciones keynesianas Político : expresar- alianza- sectores favorecidos- procesos industrialización crecimiento del mercado interno Social: estado- se transformo- garante- derechos sociales influenciando- redistribución- recursos – sectores trabajadores Educación : incorporada- como estrategia- capacitar- mano de obra- satisfaciendo-demandas de industria Formación del ciudadano: reemplazo- formación para el trabajo- para convertirse- formación de recursos humanos Dejo de ser un gasto social- para transformarse en inversión
CRISIS DEL ESTADO BENEFACTOR
En los años 70- comenzó a decaer internacionalmente
En nuestro país- la declinación del estado fue en el año 1975
En este año la inflación alcanzo niveles alarmantes
Los gobiernos que administraron la crisis fueron:
Peronista (1973-1976)
Militar (1976-1983)
Radical (1983-1989)
La educación desempeño diferentes funciones en estos gobiernos:
Educación para la liberación (1973-1974)
Fue concebida como un mecanismo para la redistribución de los bienes económicos y las oportunidades sociales
Educar para el orden (1974-1983)
Se aparto de los golpes de estado sucedidos en 1930 en nuestro país.
Educar para la democracia Se absolutizo el papel del estado en la transmisión democrática en torno al cambio de normas, reglamentos y practicas las cuales permitieron desmontar el sistema autoritario.
ESTATISMO EN MEXICO
En México, el tema de la radio comunitaria es viejo y nuevo a la vez; viejo porque las primeras emisoras de ese tipo –Radio Huayacocotla y Radio Teocelo– datan de hace 40 años, pero nuevo porque el interés de expresarse a través de la radio por grupos de la sociedad civil adquirió fuerza en el segundo lustro de los años 90 y el primero del siglo XXI, como lo demuestra la corta biografía de casi todas las estaciones comunitarias que obtuvieron su permiso legal para operar en 2004 y 2005: de las 11 que lograron esa autorización diez fueron creadas en los últimos 12 años.
Cultura estatista
¿Por qué, a diferencia de otros países, México no ha transitado con mayor fuerza por el camino de la radio comunitaria? ¿Por qué expresiones como la radio minera de Bolivia o las radios “libres” en Europa no tuvieron equivalente en México donde, al igual que en otros lugares del mundo, las frecuencias radiofónicas son controladas por un poderoso gremio empresarial y por el Estado? Parece claro que la razón fundamental está en las características que asumió la sociedad mexicana durante el siglo XX: debilidad de la sociedad civil combinada con la preeminencia del Estado en los campos de la política y la cultura, donde jugó un doble papel a la vez corporativo y promotor. El Estado cooptó movimientos sociales y controló gremios a través de una compleja política corporativa; al mismo tiempo se estableció como “promotor de la cultura” y actuó como “protector” de los grupos indígenas. Se desarrolló así una cultura política de tipo “paternalista” que otorgaba al Estado un díasderadio papel fundamental en la promoción de los intereses de diversos grupos sociales: sindicatos, organizaciones campesinas, sectores medios de la población. Una cultura política que se consolidó “arriba” y “abajo”. “Arriba”, la burocracia gobernante se acostumbró a actuar como receptora de demandas sociales que podía satisfacer o no de acuerdo a sus propios intereses disfrazados de “intereses de la nación”; “abajo”, grupos sociales se acostumbraron a “pedir” y negociar con los gobernantes.
En ese contexto, una organización tan poderosa como la CTM nunca se planteó, por ejemplo, constituir una “radio obrera”, lo mismo que cualquiera de los poderosos gremios que la integran: mineros, electricistas, petroleros, etcétera. Y lo mismo pasó con otros sectores y organizaciones que veían al Estado como la institución a través de la cual, mediante acuerdo y colaboración, podían hacer progresar sus intereses. La organización social autónoma , independiente del Estado, ha sido en México un proceso largo y tortuoso; quienes intentaron transitar ese camino fueron acusados de “disfuncionales”, “radicales” y hasta enemigos del “Estado de derecho”.

DESARROLLO COMPARTIDO


Desarrollo Compartido
En la década de los setenta el presidente Luis Echeverría implementó el último intento por revitalizar el estado populista. En lo económico las reformas estaban destinadas a sustituir el modelo de estabilización; el estado debía fortalecer su función de intervención para regular las desigualdades económicas y sociales derivadas del desarrollo. La realización de dichas reformas exigía la integración vertical de procesos sustitutivos de importaciones estimulando la producción de bienes de capital e intentando resolver el déficit crónico de la balanza de pagos que era una de la características inherente al modelo. Este modelo se denominó "Desarrollo Compartido" y la pretensión era que mediante un gasto público enorme y creciente se alcanzara una mayor justicia social.
Entre 1971 y 1981 la economía mexicana creció a una tasa media anual de 6.7% en términos reales y 3.7% por habitante. El motor del crecimiento fue, primero, el déficit fiscal elevado y después el auge petrolero. El sector agropecuario continuó perdiendo importancia en la producción nacional. La industria creció ligeramente y su participación ganó dos puntos porcentuales. El sector primario perdió a través del secundario.
El desarrollo estabilizador llegó a la década de los setenta imponente. Crecimiento alto y poca inflación. Para 1970, el gasto público comenzaba a crecer aceleradamente en comparación a los ingresos. Así, a pesar de las políticas proteccionistas y el tipo de cambio fijo, la demanda de importaciones aumentó gradualmente hasta ocupar 9.7% del PIB mientras las exportaciones lo hacían en 7.7%, la balanza externa necesitaba un ajuste.
En 1971 el país entraba en recesión. Se resquebrajó el sistema monetario de Estados Unidos y era el momento adecuado para la libre fotación del peso, lamentablemente se dejó pasar esa oportunidad por temores inflacionarios. El PIB dejaba aquellas tasas de crecimiento espectacular. La posibilidad de revueltas sociales por los problemas políticos y ahora por la situación económica estaba latente; había que virar la política económica usada.
El presupuesto público creció como nunca con la esperanza de revitalizar la economía. El destino fue gasto de capital pero sobre todo, gasto corriente. Se observaron altas tasas de crecimiento en el gasto gubernamental, de 21% en 1972, y en la cantidad de dinero en circulación. Estas reformas se aplicaron cuando la economía había recuperado ya el desempeño ascendete, de esta manera muchos indicadores no se vieron alterados. La inflación fue de 3% y el PIB aumentó 8%.
Los programas que se adoptaron cubrían una enorme gama de actividades. Existía, por ejemplo, la Comisión Nacional de las Zonas Áridas. Estos proyectos fantásticos y, como se puede suponer, de completa inutilidad, costaban grandes cantidades al erario. Si se suman los recursos desperdiciados en comisiones, institutos, secretarías de estado, empresas paraestatales y programas fallidos que emprendió la banca de desarrollo, se llega a la debacle financiera con la que cerró el sexenio de Echeverría. La ingeniería social manejada por la burocracia es una forma sumamente ineficaz de atacar cualquier problema social, particularmente la pobreza. Las instancias que han fracasado son muchísimas y todas ellas han conllevado un elevado costo para la sociedad.
En 1973 se pensó en reformar la estructura especial, era lo adecuado, pero la iniciativa privada se opusó tajantamente y no se concretó. Ese año las inversiones públicas crecieron más de 33% y el gasto lo hizo en 23%. La estrateia de expansión monetaria se repensó y aumentó el encaje legal, se necesitarían entonces créditos externos. Los siguientes años el PIB creció cada vez menos, en comparación con el año inmediato anterior, la balanza de pagos siguió deteriorándose, la inflación aumentaba.
Las transformaciones referentes al sector externo serían muy poco diferentes a las anteriores. En 1971 fue creado el Banco de México destinado a constituirse en el soporte de la industrias exportadoras. Ya desde los años sesenta se habían tomado medidas económicas liberalizadoras tales como el Pacto Automotriz que tenía un carácter regional (General Motors, Ford y Chrysler) y el Programa de Industrialización Fronteriza que transformó a los Estados más próximos a EEUU en zonas de libre comercio destinadas a la exportación representadas preferentemente por la industrias. Ello era fortalecido por el rol central de estado. La apertura económica de los estados fronterizos para el comercio y la inversión externa representó una ruptura y el inicio del fin de la adhesión de México a los principios del modelo de sustitución de importaciones. La nueva liberalización significó la extensión al país del programa de las industrias maquiladoras que desde la década de los sesenta había estimulado el desarrollo de la manufactura de enclave para la exportación. A pesar de todo esto, el tipo de cambio se sobrevaluó 50% entre 1970 y 1975. Continuaron las importaciones y las exportaciones seguían aletargadas, incluso con incentivos fiscales. El empeoramiento de la balanza comercial originó que desde 1974 se establecieran controles adicionales a las importaciones, para 1975 todo necesitaba permiso de importación.
La sobrevaluación y las tasas de interés negativas producirían tarde o temprano un ajuste cambiario. El problema de la política económica, según Leopoldo Solís, que desencadenó la crisis de 1976 fue la incopatibilidad entre el número de objetivos y el número de instrumentos de política planteados desde un inicio. Mientras que en el desarrollo estabilizador se contaba con tres objetrivos de política económica ( crecimiento económico, estabilidad de precios y estabilidad en la balanza de pagos -tipo de cambio fijo- ) y tres instrumentos (nivel degasto público, controles monetarios y endeudamiento externo) durante el desarrollo compartido la presidencia agregó la distribución del ingreso sin contraparte como instrumento. Más allá de observaciones tan puntuales, el problema era estrucutural. El aparato productivo no estaba trabajando de manera eficiente, no era competitivo, había desperdicio y existía desfase, no hubo coordinación entre las principales variables macroeconómicas.
Lo ocurrido en el sexenio de Echeverría fue que el desbordado gasto público empezó a generar presiones sobre el equilibrio presupuestal que eventualmente se volvieron inmanejables. Una finanzas públicas sanas eran la condición indispensable para preservar un tipo de cambio estable lo que, a su vez, era la clave en aquella época para mantener una inflación reducida. Estas condiciones fueron las que generaron durante el Desarrollo Estabilizador una elevada inversión pública y privada que permitió alcanzar y sostener tasas de crecimiento económico arriba del 6 porciento en términos reales.
Al financiar el desorbitado gasto gubernamental de cualquier manera, Echeverría y José López Portillo incurrieron en una creciente deuda tanto externa como interna y, en este último caso, bien pronto empezó a crecer el crédito del Banco de México al gobierno, con las consecuentes presiones sobre el tipo de cambio que eventualmente estalló, engendrando una inflación que casi llegó al 100 por ciento.
A mediados de la década de los setenta el deterioro del crecimiento económico y de la pérdida de efectividad en los programas de desarrollo se hizo evidente. Ello intentó ser compensado con la prioridad otorgada el sector exportador, el apoyo estatal para la financiación de programas de irrigación en la región norte del país, la reducción tributaria, el aumento del crédito y de la asistencia técnica. La deficiencias estructurales, tanto del sector industrial como agrícola, se vincularon a la crisis financiera y al deterioro de la balanza de pagos. El déficit fiscal aumentó significativamente, la sobrevaluación del peso en los años setenta, el crecimiento constante de la inflación, la fuga sistemática de capitales y la disminución de las importaciones crearon el inicio de una prolongada crisis. La soluciones que se aplicaron estaban basadas en medidas financieras de corto plazo, a partir de la utilización de los recursos del mercado financiero internacional que no fueron destinados a resolver los problemas estructurales de la economía. El descubrimiento de petróleo en la bahía de Campeche alimentó las falsas esperanzas sobre la efectividad de las medidas. El período entre 1978- 81 otorgó al sistema mexicano una nueva posibilidad basada en el crecimiento espectacular del precio del petróleo en el mercado mundial.
En términos generales, las importaciones crecieron al doble que las exportaciones lo que refleja el agotamiento del sistema de sustitución de importaciones. El PIB creció pero a cifras más discretas que en años anteriores. El campo reflejó como nunca antes la decadencia y eso significó que dejara de ser la fuente de financiamiento tradicional de las exportaciones por lo que se incrementó la deuda externa, como se ve en el último renglón. Se observaban también incrementos importantes en la cantidad de moneda en circulación, de 20%. La inflación ya estaba controlada y se desataba a cifras de dos dígitos. Fue el periodo, dentro de los diez años siguientes, donde la recaudación y sobre todo los gastos crecieron en mayor proporción. http://www.youtube.com/watch?v=HIhLjbEdc9s&feature=player_embedded

LA FACE DEL DESARROLLO ESTABILIZADOR

El desarrollo estabilizador.
La del llamado "desarrollo estabilizador" -que se extiende de 1958 a 1970- fue una época de veras sobresaliente en la historia económica de México. El producto interno creció a una tasa real mayor al 6% anual con crecimiento también rápido y sostenido de los salarios reales. El análisis de esos logros no sólo puede ser materia de interés para el historiador anticuario; el estudio de la política económica de esa época es de gran importancia para el presente y el futuro, en especial para los individuos de acción y para los responsables de conducir las políticas públicas. De él se desprende un recetario de estrategias para avanzar en objetivos que todos compartimos hoy: elevar los salarios, aumentar los ingresos de la población, en especial de la población rural; crear mayor empleo y lograr que la producción avance con mayor rapidez que la explosión demográfica.
¿Cómo se procedió para que la economía nacional tuviese en ese periodo un desempeño tan notable? ¿Quién fue el principal promotor de esos éxitos y en qué fincó su actuación? Y más importante: ¿qué enseñanzas pueden derivarse del desarrollo estabilizador para fines de diseño y aplicación de las políticas económicas actuales y del futuro? El principal artífice de ese "milagro mexicano" fue Antonio Ortiz Mena, secretario de Hacienda en los sexenios de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz.
Hábil, laborioso, buen político, magnífico administrador y negociador, economista, financiero y abogado muy conocedor de las leyes y del derecho, todo eso fue Antonio Ortiz Mena. Sus principales méritos pueden resumirse como sigue: 1) Eligió y recomendó las políticas adecuadas para cumplir con el mandato que se le asignó al iniciar su encomienda: crecimiento del producto por arriba de la tasa de expansión demográfica e incremento continuo de los salarios reales. 2) Supo persuadir a los presidentes a quienes sirvió -López Mateos y Díaz Ordaz- de que sólo con esas políticas podía lograrse que el auge fuese perdurable. 3) Fue un operador político muy diestro y sagaz, y un instrumentador muy eficaz de las medidas que, muchas veces, él mismo sugirió.
Se imagina tarea fácil discurrir y recomendar las políticas "apropiadas"; no lo era tanto en esa época de tan intensa efervescencia doctrinal y hasta ideológica. Al igual que Rodrigo Gómez -director del Banco de México de 1952 a 1970-, Ortiz Mena nunca se dejó marear por las modas intelectuales y por las falsas "nuevas teorías" que anunciaban el descubrimiento de panaceas económicas milagrosas.
Contrario a lo que han pretendido algunos de sus críticos, Ortiz Mena nunca estuvo obsedido por la idea de la estabilidad monetaria y cambiaria. Nunca consideró al control de la inflación y a la fijeza del tipo de cambio como objetivos per-se. Más bien los consideró como lo que son: objetivos intermedios para conseguir las metas últimas: procurar un crecimiento sostenido y sostenible del producto per cápita y del salario real.
Ortiz Mena sabía que no existe la disyuntiva entre crecer sin inflación y crecer con inflación. Tolerar políticas conducentes a la inflación o practicarlas deliberadamente lleva tarde o temprano al estancamiento y a la crisis. De hecho, eso fue lo que sucedió durante la "docena trágica" de 1970 a 1982. De 1983 a la fecha todo ha sido un intento por restaurar la perdida estabilidad sin conseguirlo plenamente. Así de difícil es estabilizar una economía cuando se sale de ese estado.
Ortiz Mena habla de dos precondiciones para evitar la inflación: primera, mantener finanzas públicas sanas; segunda, procurar una actuación congruente con ese fin por parte del banco central. Por sus consecuencias directas sobre la inflación, a lo que más temió Ortiz Mena fue al financiamiento del déficit público mediante el crédito primario del banco central.
La finalidad última del desarrollo estabilizador fue estimular la inversión productiva y el empleo. Parte de ese esfuerzo se manifestó en el esmero con el que se cuidó la confianza. El fenómeno económico, solía decir Daniel Cosío Villegas, depende de las reacciones individuales de millones de consumidores y de productores. Carece de sentido empujar esas reacciones en un sentido desestabilizador, si las políticas que se proponen no son viables.
En fin, el cuidado de la estabilidad monetaria, de la estabilidad cambiaria y de la confianza vino acompañado de políticas compatibles en materia de salarios, de promoción de las exportaciones, de estímulo al ahorro y al desarrollo del sistema financiero, de reforma fiscal, de promoción del sector agrícola -ya que en ese tiempo el grueso de los ingresos de divisas provenía de las exportaciones de ese sector-, del turismo y del desarrollo de las fronteras. De muy particular relevancia fueron los esfuerzos para alentar el surgimiento de empresarios mexicanos y de empresas mexicanas.
La del desarrollo estabilizador es una historia de éxito en un campo -el económico- en el que desde hace casi dos decenios México no ha podido salir de un hoyo. La posteridad y la distancia han venido a validar las ideas económicas de Ortiz Mena y la pertinencia de las políticas económicas que se aplicaron -con la salvedad de la política comercial proteccionista que se heredó de los regímenes precedentes- durante su gestión como secretario de Hacienda.
En el legado del desarrollo estabilizador está el catálogo de las políticas económicas a seguir para que una economía crezca con rapidez y ese crecimiento pueda sostenerse. En este último punto reside la diferencia fundamental con las políticas expansionistas que se aplicaron en los siguientes dos sexenios. Aparte de lo ya dicho, en ese legado destaca la importancia de propugnar para que el Estado actúe más como promotor que como propietario o empresario, de vigilar con rigor la asignación de los escasos recursos invertibles -ya sean de origen nacional o externo- hacia fines productivos. Muy consciente estuvo siempre Ortiz Mena de decir no al desperdicio y a la dilapidación, algo que no se escuchó durante los doce años posteriores.
A todo lo anterior se refiere el libro de Antonio Ortiz Mena de reciente publicación. Aunque la obra tiene sus defectos -una estructura demasiado rígida, lenguaje árido tipo memorándum, algunas contradicciones e imprecisiones-, el pormenor de lo ocurrido en el desarrollo estabilizador se recoge ahí con acierto. Vale la pena leerlo y conservarlo no sólo como un doloroso recuerdo de lo que fue y no pudo continuar, sino como el catálogo de las políticas que pueden ofrecerle a los mexicanos un futuro más halagüeño.